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20.8.12

Pornográficas infancias noventosas

Haceme hablar, haceme caminar
Hacé lo que sea que te apetezca
Puedo actuar como una estrella
Puedo rogarte de rodillas

En estos tiempos que corren, una vez llegado algo parecido a la adultez, más de uno podrá encontrarle otro sentido a la estrofa de más arriba. Pero en la década del '90, todos la bailábamos alegremente. O si no, mírense el video.


Kiss me here, touch me there, hanky-panky

7.12.09

Fred Astaire te mintió

Popularizada por numerosas películas, la caminata bajo la lluvia está vista como lo máximo en glamour si se está solo y del enamoramiento si la cosa viene de a dos.
Pará ahí. ¿Cómo?
Sólo en un drama barato al más puro estilo Hollywood podría ser glamoroso. La triste realidad es que una persona mojada no es más atractiva, ni incita al sexo, ni dan ganas de protegerla. Que te agarre la lluvia es una de las peores cosas que te puede pasar. Especialmente cuando pasa en pleno verano, con tormentas totalmente inesperadas y sin un mal paraguas o algo impermeable para protegerse, porque "total, va a hacer calor".
La lluvia en las películas moja y nada más. No hay que lamentar incidentes graves, porque detrás de cámara y acompañando a los bomberos que tiran agua (de la canilla), esperan las toallas. Si trasladamos esta situación a la realidad nos da algo muy diferente. El agua está sucia y te deja con unos fantásticos lunares de barro por todos lados, arruina la ropa (si te pasa en una salida, matate. Es mi consejo) y hace pasar a la historia cualquier peinado y maquillaje. Además, si te encontrás en situación "caminata en la lluvia", quiere decir una de dos cosas: no hay plata para remís/taxi/colectivo, o tenés un pedo de novela y tu noción de caminar derecho es en forma de S. Ninguna de las opciones tiene demasiada clase. Descartadas.
Pero lo que viene después es todavía mejor. O peor. Como dicha tormenta te agarró sin que pudieras hacer nada al respecto, lo más probable es que te enfermes. Realmente, una persona con la nariz roja de tanto sonarse y los ojos llorosos, que te recibe con un romántico estornudo es el summum de lo sexy. Creo que no puedo concebir algo que me guste más que eso... (?)
Conclusión: las caminatas bajo la lluvia dejáselas a los profesionales y vos ponete abajo del techito... o llevá siempre paraguas. Lo dejo a tu criterio.
Extrañaba esto de decir boludeces

15.8.09

La paz mundial y la ensalada

Hoy deseo hacerle honor a las tradiciones. Continuando con la postura a favor de la polémica en este blog, derribaré un mito bastante arraigado en nuestra cultura: en un asado, la ensalada no se come.
Generalmente, en un asado, sea familiar o con amigos, la protagonista es la carne. Es lógico que así sea, puesto que el evento es una parrillada, no un salad bar. El problema se presenta cuando hay veinte cavernícolas hambrientos alrededor de la mesa y se acabaron las achuras. Ese es el momento en que se sirve generalmente la carne y, en consecuencia, hace su aparición la ensalada que, inevitablemente, será insuficiente para estos cavernícolas. No es que coman verduritas, es que Yísus no está presente en la mesa, y todavía no consiguieron a nadie que lo reemplace en esto de la multiplicación de la comida. Por lo tanto, ese bol diminuto con tres hojas de lechuga y medio tomate se va a acabar. Y lo que es peor, va a haber gente que no se haya servido nada. Este es el preciso momento en que un asado familiar/con amigos se convierte en un acabado ejemplo de la supervivencia del más fuerte: el que llegó primero comió, y el que no, se jodió.
Surgen las miraditas con disimulo, el comentario con doble sentido. Incluso se han registrado casos de insultos directos al último que se sirvió, haciendo referencia a sus preferencias sexuales e invitándolo a retirarse a las partes pudendas de algún familiar de sexo femenino. En suma, toda una situación desagradable, que corta el clima de distensión y amistad que se respiraba hasta entonces. Además, es totalmente evitable, ya que se soluciona preparando más ensalada. Porque recuerden, ¡la ensalada sí se come! No está ahí para darle color a la mesa.
De esta manera, reinará la armonía en la parrillada, serán felices y habrá paz mundial. O por lo menos estarán en camino de asegurarse una velada agradable (si no viene la suegra ortiva, el primo mala onda o alguno de esos).

He dicho.

11.4.09

Consideraciones generales sobre el queso y dulce

Había una vez una pampa grande. Demasiado como para abarcarla en un día. Y en esa pampa había un par de gauchos. Un día, aburridos del asado con cuero y las empanadas fritas (porque en esa época no les importaba el colesterol), decidieron ser supervanguardistas, aunque todavía no se habían inventado las vanguardias, y pusieron una feta de dulce de batata sobre un pedazo de queso.
Ese fue más o menos el origen del postre vigilante, y así se mantuvo con leves variaciones hasta nuestros días.
Sin embargo, el paso del tiempo ha modificado las tradicionales comidas criollas. Ahora el asado no es exclusivamente de carne de vaca, sino que también puede ser de pescado o de vegetales. Las empanadas de carne conocen una cantidad casi infinita de variantes... y el vigilante también. Ahora yo me pregunto ¿a quién se le ocurrió la variante queso blanco+mermelada? No existe. El queso blanco tiene un sabor medio ácido que no pega con la mermelada de lo que sea. O queso o mermelada, no las dos en la misma tostada. Y no sólo no pega. Además es un asco.
He dicho.

21.3.09

Todo por $2

Es muy común que, cuando se pide un ejemplo de vacaciones gasoleras, se mencione un viaje de mochilero. OK, entiendo que los conceptos de "caro" y "barato" son relativos. Hay gente que considera una verdadera ganga pagar un jean $100. No es mi caso, pero este no es el tema que me ocupa en este momento.
Es cierto que generalmente, por la misma plata que te vas quince días a Pinamar, alojándote en un hotel y sin privarte de ninguna salida, podrías estar recorriendo un mes mochila al hombro. Sin embargo, lo que nadie tiene en cuenta es todo el gasto (y logística) previo que exige un viaje de estas características. En primer lugar, el equipo. Si bien es posible irse a caminar con la mochila que te quedó de la secundaria, sí, esa que tiene las tiras finitas y llenas de nudos por todas las veces que se te rompió y nunca la llevaste a arreglar, no es lo ideal. Una mochila que se la banque (ojo, no dije excelente) sale sus buenos mangos, porque es rarísimo que algún familiar tuyo tenga una y no la use. Si la tenés, la usás.
El calzado es otro ítem a considerar. Todos adoramos esas Topper de lona que las tenemos hace mil años y todavía siguen vivas. Están bárbaras... para salir un sábado a la noche en la ciudad de la furia. Te quiero ver caminando diez km en la montaña con esa suela de mierda. Es importante contar con algo que sujete el pie, sea adecuado a la temperatura del lugar y permita caminar sin sentir como los cantos rodados te hacen un masaje plantar no muy placentero. Eso ya es más factible que te lo puedan prestar, pero no quiere decir que lo vayas a conseguir.
El tercer problema es de índole económica. No siempre va a haber un cajero automático cerca de donde estás parando. Mucho menos aceptan tarjetas de crédito. Oh sí, volvimos al tradicional efectivo o cash, como quieran decirlo. Estas pequeñas limitaciones hay que tenerlas muy en cuenta si tus planes incluyen estadía en un lugar sin luz (sí, todavía existen, y da la casualidad que coinciden con los lugares más naturalmente hermosos).
También hay que pensar en el transporte. Hacer dedo es una opción válida. Lamentablemente, es válida en Patagonia hasta la altura de Lago Puelo (Chubut). Más al sur, las distancias se hacen gradualmente más largas hasta que llegás a un punto en el que el promedio de distancia entre dos pueblos/ciudades/asentamientos o similar es de 150 km y pasa un auto cada tres horas. Mi recomendación personal en ese caso es: déjense de joder, denle de comer a Chevallier y tómense un micro. Guarden sus jóvenes y saludables piernas para lo que les falta de caminata. En caso de contar con un auto, hay que calcular el costo del gasoil/nafta/gnc (ojo con este último, que muy al sur ya no hay).
Después, y sólo después de haber considerado todos estos aspectos, váyanse de vacaciones en mochila. Eso sí, todo lo que pensaron y planificaron con anticipación vale la pena. Créanme, o hagan lo que quieran.

Un par de fotos, que es un post con muchas letritas.


Lo que se ve arriba de la montaña soy yo. Ahora que me conocen, espero que me saluden si me cruzan por la calle.