Mostrando entradas con la etiqueta esos dilemas.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta esos dilemas.... Mostrar todas las entradas

20.1.10

Armá tu cassette (¿?)

El calor nos pone reflexivos. Es tiempo de largos debates abajo del ventilador o en la piletas acerca de los más variados temas. En uno de estos coloquios, que no sucedió bajo el ventilador ni en la pileta, sino por msn, surgió la pregunta trascendental de todo adicto a la música: ¿Cuál es la banda de sonido adecuada para una noche caliente? ¿Importa el contenido de la mencionada canción o sólo el ritmo? ¿Hay bandas que se presten más al cachondeo que otras?
Escucho opiniones. Mi top 3 queda conformado así

3° "I would never wanna be young again", Gogol Bordello (no podía faltar)



2° "Rocket queen", Guns N' Roses



1° "Slip it in", Black Flag



Mención especial: "Foxy lady", Jimi Hendrix

26.12.09

Lo que queda después de la comida, la resaca, los petardos y otros etcéteras

Navidad es un cuelgue. Es así y no va a cambiar nunca. Por lo menos es mi humilde manera de ver las cosas, la mejor que encontré para impedir que el torrente de euforia papanoelística me arrastre y además evitar la depresión pre-reunión familiar.
Es que toda la parafernalia navideña me genera sentimientos encontrados. Hay una parte de mí que se siente inclinada a perdonar y convivir amablemente con mi prójimo, sin importar que prójimo se cagó en mí durante todo el año. Para contrarrestar el ataque de dulzura, obviamente está el sector que vota por sentenciar a prójimo a cadena perpetua para que no moleste nunca jamás. Y así estoy, navegando por las turbulentas aguas de la armonía y el equilibrio personal, contando hasta 10.000.000.000.000.000.000.000 (diez mil trillones) para evitar situaciones que podrían arruinar el "clima de fiesta".
Entonces, ¿por qué me gustan las fiestas?
  • Navidad, dulce Navidad. Momento de reencuentros, la familia unida, incluyendo a esos parientes que nunca ves. Todos reunidos en torno a la mesa, celebrando y compartiendo un momento de paz en el corazón.
  • La comida. La noche del 24 es el momento ideal para salir de las comidas de todos los días y que la gente se luzca preparando algo más elaborado y sabroso. Es ahí donde hacen su aparición estelar todas esas cosas que durante el año, por falta de tiempo, se limitan a ser una receta escrita en un papel manchado y tirada en algún rincón de la cocina.
  • La distensión general. Todos estamos de mejor humor. Esto es un tanto inexplicable, pero pasa. Risas, chistes, jodas, nadie se enoja y todos disfrutamos de un instante efímero de felicidad absoluta.
  • Las anécdotas de sobremesa. Es el momento perfecto para reírte de tus familiares serios, porque siempre habrá alguien más jocoso que "sin querer" se le escape que "el respetable" hizo tal o cual cosa de joven, provocando de esta manera las carcajadas y que el sujeto en cuestión deje de ser respetado por la familia (esta es la mejor parte)
¿Por qué odio las fiestas?
  • Navidad, dulce Navidad. Es el momento de encontrarse con familiares que no ves nunca, olvidando la razón principal por la cual no los veías. Es que simplemente no los soportás, porque, sea con su habilidad para hacerte quedar mal o por sus opiniones de ser-que-no-salió-de-la-época-de-las-cavernas, arruinan cualquier momento de armonía familiar.
  • La comida. Hemisferio sur, gente. Verano, por si la indirecta no dio en el blanco. No es momento de comer comidas hipercalóricas que requieran un mínimo de cuatro horas en el horno. Si no lo hacés en pleno julio, no es momento de experimentar. Y menos si se lo das a otro infeliz (como yo) para que te lo cocine por vos. Porque el citado infeliz deseará arrancarse la piel a tiras con tal de no sufrir más en ese infierno gastronómico.
  • La distensión general. Claro, es Navidad, lo cual te da derecho a torturar a almas inocentes con reggaeton a volúmenes insoportables a horas totalmente inapropiadas. Es en esos momentos en los que me pregunto por qué soy tan civilizada, ya que cuando estoy limpiando mi casa al ritmo del punk inglés voy y le pregunto a la vecina si su marido está durmiendo la siesta para bajar los decibeles. Y sí, lo admito, soy una pelotuda.
  • Las anécdotas de sobremesa. Entiendo que el nivel de alcohol en sangre de los comensales hace propicias las confidencias, pero no hace falta contar la anécdota de aquella vez que salimos juntos, éramos menores de edad y pasamos con una cerveza en la mano por la puerta de la comisaría, a ver qué tan jodidos podíamos ser. Para tu información, si sumabas nuestras masas cerebrales en aquel momento de nuestra vida, el mosquito del dengue era más inteligente que nosotros. Sobre todo que yo, porque salí con vos. Imbécil.
Es tarde para este tipo de posts, pero no me importa. La Navidad me deja mal.

13.8.09

Moral en el colectivo (otra vez)

Ceder el asiento es muy fácil. Levantarse, correrse y dejar que otro se siente en tu lugar. Listo. El problema surge cuando te ponés a pensar un rato en ese acto aparentemente simple que acabás de hacer. Ni siquiera me voy a adentrar en la espinosa cuestión ¿realmente se merecía mi asiento?, pero sí en la siguiente: ¿a partir de qué sector del colectivo está permitido no dar el asiento? Si me encuentro ubicado en la mitad posterior de dicho transporte, ¿estoy obligado a cederlo?
Antes de que me linchen y digan que por culpa de gente como yo el país no avanza, hay más chorros y todavía no se descubrió la vacuna contra la gripe A*, digo que existen excepciones. A una mujer embarazada o a una señora mayor (nótese la frase, no dije vieja de mierda) siempre se les cede el asiento, así te encuentres en la última fila. Ahora, a mi entender, a una señora mayor (ahora sí, una vieja de mierda) que calza tacos altos y mira a su alrededor con cara de dominatrix, no, a esa no le cedo el asiento.

Quiero opiniones.

*Es un virus, infelices, ¡un virus!

27.2.09

Está the más... (¿?)

Continuando con la política de la empresa (ja, si hiciera guita con estas boludeces ya sería millonaria) de generar debates entre nuestros lectores y fomentar la polémica (pero no en el bar), hoy les traigo una nueva inquietud.
Todo conjunto musical tiene un nombre, y eso no se discute. El problema surge con las bandas que cantan en inglés, particularmente afectas a denominarse con una sola palabra. Por eso, ¿es necesario agregarles a dichas bandas "the" adelante del nombre? ¿O sólo se las nombra con esa única palabra? O sea, ¿se dice Clash o The Clash, Pixies o The Pixies? Queda exceptuado de esto Ramones, que todo el mundo sabe que es Ramones, así a secas.
Y la controversia sigue con las bandas de más de una palabra (siempre in english). Así ¿qué es lo correcto: decir Grateful Dead o The Grateful Dead, Black Crowes o The Black Crowes? ¿Cuándo el "the" sobra? ¿Cuándo falta?
Revelad el misterio en los comentarios, si os place.

5.2.09

¡Vení para acá, Jonathan Andrés Brian Mascarpone!

Partamos de una base: los hijos no son como las mascotas. Sí, esta bien, hay que alimentarlos y cuidarlos y mimarlos y todo eso. Pero hay algunas diferencias entre ellos, empezando por la expectativa de vida y el rol que desempeñan en la sociedad occidental capitalista. Claramente, los humanos vivimos más que cualquier animal doméstico y somos más necesarios para la sociedad, o al menos lo son algunos humanos.
Entonces, siguiendo esta línea de pensamiento, se desprende que los humanos son más importantes que las mascotas. Por lo tanto, formularé el siguiente planteo: ¿Por qué hay gente que insiste en ponerle a sus mascotas nombres como Mishu, Boby, Pepe o Manchita, teniendo a su alcance nombres mucho más copados como Napoleón, Afrodita, Calígula, Judas, Miss Marple, Sandokan y tantos otros? ¿Y por qué, teniendo la posibilidad de tener mascotas y nombrarlas como cazzo se les cante (amo la palabra cazzo), le ponen nombres extravagantes e incombinables a sus hijos? ¿No va siendo hora de que la gente se de cuenta de que un nombre como Denis Alan Rodríguez no hace ver a sus hijos como unos potentados aristócratas ingleses, sino como unos visheros (como dice el mapache)? Aparte, hijos de una gran meretriz, ¿no pensaron que el chico va a tener que vivir toda su vida con ese nombre, que su nombre es su carta de presentación ante el mundo?
Definitivamente no lo entiendo. Que alguien me ilumine.

28.12.08

Tomá y pasalo

En Corre Florci contribuimos al permanente desafío de sus capacidades mentales y de sus estrategias argumentativas (fahh!). En esta ocasión plantearemos una nueva e importantísima cuestión: ¿Existe la música de fumados?
Paso a aclarar qué vendría a ser la música de fumados, según los que defienden su existencia: dicho estilo musical estaría conformado, a grandes rasgos, por bandas que participaron en festivales Woodstock y que tienen un sonido tranquilo, por llamarlo de alguna manera (es que no se me ocurre otra). Como ejemplos concretos de esta supuesta tendencia se podría mencionar a Grateful Dead, la banda de música para fumados por excelencia; y en menor medida Jefferson Airplane, Janis Joplin o Allman Brothers Band.
Ahora, ¿qué tienen que ver estas bandas con el faso? ¿Es que el hecho de que hagan música un cambio más abajo ya significa que los fumados, que están "relajados", los escuchan? Claramente no. Entonces, si el razonamiento base está mal, ¿cabe afirmar que hay una "música para fumados" y otra para "no fumados"?
Se agradecen contribuciones.

Para facilitarles la tarea les dejo un par de canciones. Después me cuentan.


Grateful Dead, "Friend of the devil"


Allman Brothers Band, "Whipping post"

Y lo mejorcito para el final... La canción drogona por excelencia.


Jefferson Airplane, "White rabbit"

27.11.08

Paradojas musicales

A veces pasa. Escucho canciones bien enérgicas que pienso que son jocosas y después me entero de lo que dice la letra. Me pasó eso con esta canción.


"Common people", Pulp

Por si no quieren darle play (cosa que es altamente recomendable, pero allá ustedes), acá está la letra.

19.11.08

Insultos genéticos

Con esto de los avances en la investigación genética, una mujer puede donar sus óvulos y reimplantárselos sin ningún inconveniente. Así, un sujeto podría llegar a tener tres madres: la que donó el material genético, la que lo llevó en su vientre durante los nueve meses de gestación y la que lo criará durante su vida. OK, hasta ahí está todo en orden.
Ahora, si dicho sujeto está muy enojado y suelta una puteada más o menos así "¡Me cago en la puta madre que me parió y en todos sus antepasados!", ¿a quién está insultando? ¿A su madre biológica, la que donó sus células sexuales, y con la que por ende comparte ancestros? ¿A la que lo parió? ¿O a la que lo crió, que es la que todos llaman "su madre"?

Guarden los tomates podridos, platea, que ya me callo y me retiro.

14.11.08

Va a estar bueno fin de año

Entre el cambio de horario y el calor que hace, el reloj biológico se me adelantó y pienso que ya es verano. Esto me genera sentimientos contradictorios. Me encanta el verano, pero a la vez lo detesto con todo el corazón. ¿Por qué? Fácil.

Razones para amar esta época del año
  1. ¡Se viene fin de año!: Simboliza el final de los compromisos del año, felicidad, alegría. Pero sobre todo es la sensación del deber cumplido, de que hemos sobrevivido otro año con éxito (para los que no creen haber tenido éxito, piensen que hay gente que se suicidó en los últimos 365 días)
  2. El calor: No más abrigos incómodos, ropa gruesa relegada al fondo del placard. Ahora sí se puede salir a la calle sin el trauma de parecer una copia barata del muñeco de Michelin.
  3. Hay muchos chicos: El avistaje es más fácil y la pesca también. No me extenderé más al respecto.
  4. Bastante trabajo: Diciembre, época de exámenes. Explico matemática, así que estoy bien entretenida durante este período. Y me complace pensar que en un futuro mis finanzas veraniegas no estarán tan ajustadas.
Ahora, ¿por qué odiar esta época que tiene tantas bondades? Aún más fácil.
  1. ¡Se viene fin de año!: Y con eso todo lo que tenés que terminar antes del tedioso 31 a las doce de la noche. Y después de eso reuniones familiares, con sus correspondientes peleas y personajes que ya he descripto en otra oportunidad.
  2. El calor: No importa lo que te pongas, igual vas a sentir que es demasiado. La alternativa de salir desnudo siempre existe, pero no es necesario pasar una noche en el hotel comisaría por indecente o "atentar contra la moral pública".
  3. Hay muchos chicos: Sí. Demasiados. Y todos hablan y hacen ruidos molestos y no me dejan leer ni escuchar música en paz.
  4. Bastante trabajo: Es la ley de Murphy: el trabajo viene cuando no te da el cerebro para hacerlo.
Y bueno, hay que tomárselo con soda. O mejor con bebidas alcohólicas fuertes.