Mostrando entradas con la etiqueta cosas que pasan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cosas que pasan. Mostrar todas las entradas

7.8.12

Canejo

Porque de todos los días habidos y por haber, justo ayer a las seis de la tarde se les vino a ocurrir empezar las clases.

Vamos muchachos

7.7.12

Este blog huele a falta de ventilación

Debería escribir algo, pero las ideas no se me caen ni aunque me pase horas haciendo la vertical.
En compensación, estuve leyendo mucho.
"¿Y a mí que me importa?", se preguntarán.
Nada, les cuento.

13.6.12

about: blank

La inmensidad, el vacío, la nada más absoluta.
Me aterra.
Es el temor, el nudo en el estómago. Es como asomarme a un precipicio. Yo sé que puedo hacerlo, lo hice innumerables veces, salgo relativamente airosa cada vez que lo intento, pero igual me invade el pánico. Me siento en esas noches del desierto otra vez, donde no puedo identificar sonidos, no hay luz fuera de la nuestra, sólo el viento seco cortándome la cara y ramalazos de terror a lo desconocido.
Es una película de terror barata y predecible, pero es película de terror. Nadie comprende lo que siento, y es inútil tratar de explicarlo. No lo entenderían, se reirían, me ridiculizarían.
Entonces me callo.
Y tengo miedo.
Y me hago pequeña.
Y espero. Espero a que salga el sol, a que alguien haga un ruido remotamente humano que me saque de mi limbo, a que se haga la luz en mi rincón de universo. A que se haga la luz en mi cerebro. Que mis dedos empiecen a fluir libremente, al ritmo de mis pensamientos, en el teclado. A que la tan temida página en blanco se empiece a poblar de caracteres bailarines, en una danza desenfrenada que durará hasta el punto final.

Iba a escribir otra cosa y salió esto. ¿Pánico escénico?

6.6.12

¿Qué pasa si en tu reproductor de música portátil conviven pacíficamente Gogol Bordello, Lily Allen y Los Coholins?


Golem, "Odessa"

La pregunta es en sí misma trivial para los no iniciados. Pero a esta altura del partido, ya sabemos que lo trivial es lo que verdaderamente nos complica la existencia, y si nos paramos a mirar, nos damos cuenta que la respuesta varía drásticamente, de acuerdo a quién le estemos preguntando. Y como no tengo voluntarios dispuestos a contestar mis preguntas estúpidas cada vez que me sale del quinto forro de... Bueno, de algún quinto forro, no me queda otra que hallar las respuestas por introspección. Veamos.

Florci a los 13: La respuesta es cauta, no se convence de las bondades del método, aunque admite que puede resultar. Sería algo así como: "No sé, pero me parece que esas tres cosas... Como que no pegan mucho entre sí. Es raro, pero bueno, si son felices y a ellos les gusta...".
Florci a los 15: En plena etapa de absorción de conocimientos musicales, acepta la convivencia de distintos estilos en su mp3, pero bajo el rótulo de transitoria, hasta que los "nuevos conocimientos" se asienten.
Florci a los 16: Con su nuevo oído musical flamantemente desarrollado y sus nuevos conocimientos adquiridos y en constante ebullición, rechaza la convivencia de dichos estilos, aduciendo que es una práctica incoherente. Formulando la respuesta en el lenguaje de la teen, obtendríamos algo como "¡Horror! (O expresión similar) ¡Incoherencia! (O concepto cercano) Eso es típico de gente que escucha Radio Disney y no filtra lo que le gusta y lo que no". Bardera al pedo, la pendeja.
Florci a los 19: Empieza a entender que la mezcla no es incoherencia, y se anima a alborotarse.
Florci a los 21: Ha perdido toda "coherencia musical" y escucha lo que le viene en gana. Y no le interesa lo que opine la gente, porque además es poco generosa y no le presta el mp3 a nadie.

El punto de este rosario de estupideces es el siguiente: recuerdo que a los 16, la música era un criterio realmente rígido para elegir amigos, y expulsivo a la hora de mantenerlos*. Y esto no era exclusivo de mi grupo de amigos, sino que era común a todos mis compañeros de colegio. Independientemente del resto de tu personalidad, si no escuchabas Ramones no podías juntarte con nosotras. No conformes con clasificar rígidamente a los seres humanos de acuerdo con su gusto musical, además los tachábamos de "incultos" si no conocían las bandas a las que adorábamos, sin pensar en que nosotras tampoco conocíamos ni de nombre a los grupos favoritos de esos salvajes que tenían el tupé de presumir su desconocimiento de la discografía de The Clash. Es cierto, no éramos angelitos, pero "los otros" seguían exactamente la misma lógica.
Ahora, desde mi pseudo madurez duramente adquirida, no puedo comprender a mi yo adolescente. Quizás porque los amigos que me hice después jamás escucharon lo mismo que yo, o porque ya estoy vieja y anquilosada para esas cosas, el caso es que jamás volví a preguntarle a nadie "Che, y a vos, ¿qué te gusta escuchar?". No me interesa, prefiero que me sorprendan con nuevas cosas para incorporar a mi muy heterogénea lista de reproducción.

*Recuerdo a una amiga insinuar, ante la ignorancia musical de la que se veía rodeada, que debería haber colegios para punks, para emos, para rollingas...

23.5.12

Perlitas (edición Feria del Libro)

Estaba Florci en la feria del libro, paseando muy contenta, hasta que llega al stand de La Nación. En ese momento, Florci recuerda que una de sus pocas docentes que realmente merecen ese apelativo ha publicado un libro en la colección Ciencia que Ladra, colección cuya edición barata distribuye el citado diario. Florci se acerca a revolver entre las mesas y después de mucho afán lo encuentra. Triunfante, se dirige hacia la caja, donde entabla el siguiente diálogo. Escuchemos.

Cajera Con Muchas Tetas Y Pocas Luces (CCMTYPL): Ah, mirá lo que te llevás (o similar). Está saliendo un montón la colección esa. Está muy buena.
Florci (cordialmente): Sí, es que realmente es accesible. Fácil de leer.
CCMTYPL: Sí, y además está muy buena.

Florci menea la cabeza, paga, se va, y se pregunta: "¡¿Pero qué carajo?!". O en su versión anglosajona: "What the fuck??"

16.5.12

Por qué

Da lo mismo tu nivel educativo y tu encumbrada posición en la sociedad científica, a nivel nacional e internacional. No es importante lo muy experto que sos en tu área. A nadie le interesa cuántos papers publicaste en Science, ni a las órdenes de qué renombrado genio de la química tuviste la suerte de trabajar. Estás enfrente mío, parado frente a cuatro pizarrones verdes y con la tiza en la mano. En ese momento, el resto de tu vida deja de existir, y pasás a ser docente.
Puede que te cause un cierto resquemor que te defina de esa manera, tal vez hasta te dé náuseas que mis palabras te pongan al mismo nivel de los que trabajan en un colegio primario y escriben con faltas de ortografía (sí, desgraciadamente existen). Claro, porque después de seis años de licenciatura, seis de doctorado, y otros tantos de posdoctorado en una universidad prestigiosa del exterior, ya no sos como los demás mortales. Como esas pequeñas almas ignorantes que tenés enfrente, listas para absorber lo que vos tengas para dar.
Si de verdad pensás de esa manera, es porque sos docente mío en la facultad. A vos te dedico esta reflexión. Te desprecio, y es visceral lo que siento. Porque con toda tu experiencia, te olvidaste de lo que es estar del otro lado, sin todo ese caudal de conocimiento que ahora tenés. Hubo un momento en que esperaste ávidamente que alguien te lo brindara, ¿por qué negarle a tus alumnos la misma oportunidad?
Porque de tanto tiempo que pasaste sin superar desafíos académicos, te olvidaste de lo que siente un crío frente a un parcial. Sí, tenemos que demostrar lo que sabemos, pero, realmente, ¿hace falta que, además, tengamos que interpretar tu enrevesada redacción de niño de tercer grado, carente de coherencia, cohesión y estructura gramatical?
Porque te olvidaste que la utilidad de ir a escuchar una clase radica en que puedas despegarte de los libros, ¿para qué voy a ir, si vas a contarme lo mismo que aparece en el libro, punto por punto (capítulo tres, apartado cinco, párrafo dos)? Para eso me quedo en mi casa, en piyama y pantuflas, releyendo El señor de los anillos por enésima vez. Me aprovecha más.
Porque considerás que aplicar las "nuevas tecnologías" es copiar un par de detalles que figuran en el libro en unas diapositivas, y dar un pseudo intento de clase con eso. Porque, además, cuando se te da por despegarte de los libros, hacés comentarios irrelevantes. Porque jamás respondés una duda con claridad. Porque estuviste tantos años mirándote el ombligo, que de verdad creés que tus clases son la única vía a la aprobación.
A vos, omnisciente, omnipresente y omnisapiente profesor, a vos te digo: no tengo renombre, y probablemente nunca llegue a ser una celebridad en el mundillo de la química como vos. Pero mi tiempo vale lo mismo que el  tuyo. Por favor, hacé un uso responsable de él. No quiero tener que leer todo yo solita, me gusta la situación de clase, pero realmente no me dejás otro camino. Y esto te lo digo porque me duele en el alma volver a mi casa en el tren pensando por qué tengo que lidiar con tanta desidia de tu parte, por qué la dicotomía "buen científico-buen docente" tiene que ser necesariamente una dicotomía, por qué estoy aguantando tu indolencia. Por suerte para mí, todavía encuentro respuestas a la última pregunta. Pero se me están acabando. Realmente, estás logrando destruir todo mi gusto por la química hasta reducirlo a polvo. Felicitaciones, hijo de puta.

13.2.12

Fue primicia

Diálogo entre Florci y Fémina Fanática de TV Basura (léase programas de entretenimiento barato donde rige la igualdad "contenido = culo", y diversos programas parásitos de los mismos, así como también oyente de éxitos efímeros disponibles en canales de cable de música latina. Abréviese FFTVB).

FFTVB (escuchando la canción "I will always love you", que sonaba en la tele) : ¡Qué buen tema! (o expresión similar)
F: Sí, sí, un temazo. Lástima que se murió.
FFTVB: ¿Quién se murió?
F: Whitney Houston
FFTVB: (enfáticamente) ¿Y a ésa quien la conoce?

(Florci hace mutis por el foro)

10.2.12

De por qué este blog cada vez está más pedorro, y propósito de enmienda

Mi madre solía decirme, en esos mis momentos de depresión por el mundo en general y por ciertas personas en particular, que me tranquilizara, que la vida se iba a encargar, que en algún momento iba a saber apreciar mi estoicismo. A esa altura del partido, me reía para no llorar, porque sentía que estaba quemando los últimos cartuchos, mientras pensaba que esa sensación de justicia que a otros parecía llegarles muy fácilmente (y sobre todo, muy rápido) nunca iba a ser para mí.
Ahora, luego de enterarme de que los imbéciles que hicieron mi secundario imposible han fracasado uno tras otro en sus vidas, quedando como esponjas sin seso en un limbo de adolescencia ya perdida; que la inocente niña que se dedicó a pegarme y robarme mis juguetes cuando yo era una aún más inocente niña, está a un paso del neuropsiquiátrico; que la pendeja (porque el apelativo de mujer le queda grande) que quiso meter púa entre mis seres queridos, diciendo estupideces sobre lo que yo hacía o dejaba de hacer, se estrella cada vez que lo intenta... Me siento Atila, para qué negarlo. Y como calculo que él no andaba mariconeando por la vida, siento que yo tampoco debería hacerlo. Y como mariconear y quejarse es la quintaesencia de este espacio en la red, últimamente me estuve llamando a silencio, para que Atila no se enoje.
Pero como me encanta quejarme, voy a destinar algunos momentos del día a hacerlo. Y a publicar mis quejas, a ver si allí afuera hay alguien que se ría de mí.

13.9.11

Pinta tu aldea, tu casa, tu ropa, tu vida...

Probablemente ya me he quejado de esto. O tal vez nunca lo hice público, pero la realidad es que lo pienso siempre.Tengo serios problemas con la gente que establece asociaciones injustificadas entre cosas que no se parecen ni un poco. ¿De qué está hablando?, pensarán. Simple. Me molesta a niveles exorbitantes la gente que confunde "seriedad" (en casos extremos, "madurez") con "aburrimiento/enojo/falta de risas".
Porque realmente no tienen nada que ver. Pasearme por la vida con el ceño fruncido y espantando al resto del universo con mi cara no va a reportarme beneficios en cuanto a qué tanto me dedico a mis estudios o a mi trabajo, no me hace más confiable, no provocará reacciones del estilo "¡Pero qué chica seria!"
Porque vestirme de colores apagados cuando la situación está exenta de todo formalismo no tiene sentido.
Porque procurar estar feliz en medio de la histeria generalizada no me califica de irresponsable.
Porque la vida se pasa mucho mejor cuando no la vivís tan crispado, vestida con tu sweater multicolor, con sonrisas (de las que se comen y las que hacen feliz) y lista para hacer gestos obscenos a los que se opongan a este manifiesto arcoiris.

Terriblemente cursi, pero me molesta cuando ponen en duda mi capacidad

6.10.10

La vida te da sorpresas

Cuando hablás de sexo y drogas con tu profesor de Análisis el día de su cumpleaños número 63 (nota al margen: no los aparenta para nada), tu vida nunca va a volver a ser la misma.

22.9.10

Sos mi remera

La ropa es un elemento esencial en nuestra vida. Primero, porque no está bien visto en nuestra sociedad salir desnudos a la calle, y segundo porque, aunque uno no lo quiera, desarrolla una relación bastante íntima con sus prendas de vestir. El deseo, las tácticas para conseguirlas, saber que por fin tenés eso que te hacía falta y le hace tan bien a tu espíritu... En fin, sentir que todo está donde debe estar.
Hasta que, obviamente, la ropa se empieza a desteñir, pierde el calce perfecto de los primeros meses, te hartás de usar siempre lo mismo, revolvés el placard en busca de nuevas opciones. O bien puede pasarte que, no importa cuánto amor, cariño y devoción le hayas dedicado a esa prenda, un buen día decide abandonarte, ignorando las ingentes cantidades de suavizante y jabón en polvo puestas en ella para que esté lo mejor posible.
Con las personas es igual. Con la pequeña diferencia de que, cuando te hartás de ellas, "ya cumplieron su ciclo", y que cuando ellas se hartan de vos, te dejan preguntándote qué pudo haber salido mal.
La respuesta es: todo. Estaba malparido desde un principio.

Pero podrías haber tenido la deferencia de haber dado la cara


8.9.10

Composición. Tema: mis vacaciones

Este es un post viejito (exactamente del 12/3), pero en su momento me ayudó a tranquilizar al caníbal que habita en mí con promesas de carne fresca. Me daba un poco de pena dejarlo pudriéndose en la bandeja de borradores (aunque en rigor, ya está más que vencido), así que acá está. No es de lo mejor, pero es lo que hay. Escrito en caliente y nunca corregido.

No es muy glamoroso comer atún directo de la lata.
No es muy cómodo cocinarse o procurarse qué comer en cada comida, sin poder almacenar nada.
No siempre el ojo clínico funciona, y puede ser que tengas pulgas en la cama.
No es muy confortable pasearse por la vida con 70 litros de exceso.
No es la idea occidental de comodidad compartir una habitación con tres perfectos desconocidos (aunque después me haya hecho amiga de dos)

Sí, comí de la calle.
Sí, anduve de noche sola y no me pasó nada.
Sí, me gustó.
Sí, volvería ya.

Laguna Colorada, Bolivia.

El post, formalmente, termina acá. Son libres de dejar de leer, porque lo que sigue es sólo una muestra de la pequeña Florci enojada.

Y este post te lo dedico a vos. Sí a vos, pedazo de forro, que no podés con tus prejuicios, que los bolivianos son sólo "bolitas" para vos, que vivís en un taper y estás orgulloso de eso, que sos incapaz de animarte a hacer cosas "nuevas" (admitámoslo, irse en mochila no es lo más nuevo) porque no podés renegar de tu hotel cuatro estrellas ubicado en zona poblada por gente igual a vos, y por eso, por tu propio miedo (porque la tenés muuuuuuy chiquita) te dedicás a criticarme a mí. Jamás vas a leer esto, porque tampoco podrías comprender como alguien como yo, con su vida a punto del colapso cuando todo el cuento del blog empezó, decidió canalizar su furia y su impotencia en algo más productivo que juzgar a los demás antes de conocerlos. Que es lo que hacés vos.
Lo saluda atentamente,

Florci

2.9.10

I'm not back, I've never left

(hola, sí, sí, probando, sí, uno, dos...)

Sé que tengo deudas bloggeras, que no me paso por otros espacios a reírme y reflexionar con sus ocurrentes ideas, en fin, que me tragó la tierra... Supongo que en algún momento mi lado ácido volverá a salir. Por el momento está sublimado. Eso no quiere decir que haya dejado de ser la pendeja criticona y malhumorada que siempre fui, sólo que me estoy aplacando
¿Me estoy aplacando? Nah, ni un poco. El problema es que mi lado ácido y la PC están peleados, en cuanto logre reconciliarlos habré hecho progresos. Eso, y volver a andar con mi cuadernito de pelotudeces de un lado para el otro, intentar entender el sentido de la vida y por qué tengo que escuchar a mi profesor de Inorgánica II en lugar de viajar por los rincones de mi mente, que obviamente son mucho más interesantes. Comparados con él, claro está.
Tal vez habilite nuevas secciones, y esto se convierta en una especie de pasquín, con muchas hojas pero que no dice nada. O tal vez elimine las etiquetas, o ponga una sola que diga "quejas" y meta todo lo ya posteado ahí.
Tal vez.
Tal vez Corre Florci se transforme en un blog rosa, lleno de mis andanzas amorosas. Claramente no es una opción, sería demasiado corto y carente de sentido. Podría escribir sobre sexo, pero volveríamos al problema anterior. También sería factible discutir temas de química, aunque ahí definitivamente me quedaría sin lectores.
Creo que llegamos todos a la misma conclusión.
Hay que hacer lo que cada uno sabe hacer mejor. Y a mí criticar y sacar de quicio al prójimo me sale bárbaro. Por eso, dos días antes de cumplir años (yo, no el blog), se me vuela la peluca y decido volver al ruedo.
Síganme los buenos.

12.7.10

... prologue

Creo que es hora de despertarme y volver a lo ácido. Tanta dulzura y risitas me está matando.

Próximamente, un post de verdad.

7.5.10

Do you believe in love after love?

Una vez más voy a caer en el cliché. Pero anteriormente hay un par de cosas que deben saber sobre mí, como para intentar entender qué es lo que motiva el post.
Mi nombre es Florci, tengo 19 años y estoy cursando el primer año de la licenciatura en química. ¿Cuál es el cliché? Por si no lo adivinaron, pienso quejarme de la universidad. No del edificio en sí, sino del pan que la licenciatura en química trae bajo el brazo. Que más que pan es una baguette.
En general, las carreras con una formación no orientada al mercado laboral masivo generan comentarios incómodos en los mortales comunes. Nada nuevo. El problema surge cuando, de tanto escuchar las mil y una variantes del "Guaaaau. ¿Química? ¡Qué inteligente/qué grossa/qué loca que estás!" te la terminás creyendo. No la parte relativa a tu capacidad intelectual, sino que de verdad sos especial por estudiar una ciencia exacta. Que pertenecés a un grupo donde sólo unos pocos son admitidos. Que una vez que las puertas de Exactas se abrieron ante vos, el mundo te debe la vida.
No es megalomanía, de verdad pasa.
Y es que estar ahí no es sólo aprender y dedicarte a tu rama de la ciencia, es convivir con la mística propia del lugar. Es tener que tratar con gente que desprecia cualquier cosa relativa a las ciencias sociales, porque no pueden ser cuantificadas ni predichas. Esa misma gente, que cuando se entera que tu interés por los compuestos del carbono va a la par de un apetito voraz por los libros, te da vuelta la cara y te trata de pseudointelectual. Porque la literatura es pasión humana, y no hay nada más lejos que eso de la fría ciencia.
Honestamente, me resulta muy cansador lidiar con gente que cree ser el futuro de la humanidad. Y es tremendamente arduo (además de muy cruel) hacerles entender que la historia siguió su curso durante miles de años, perpetuando lo que servía y descartando lo que no, y que durante todo ese tiempo el mecanismo funcionó perfectamente sin ellos. Y tampoco creo que sería apropiado comentarles que detrás del Nobel hay mucha gente que no alcanzó fama, ni gloria, ni inmortalidad por ser licenciados en química. Fueron humanos, que vivieron, amaron y odiaron, pero sin el mundo por testigo de sus actos. En una de esas, si tuvieron suerte, sus bisnietos se seguirán acordando de ellos.
Por eso, mientras vos perseguís los laureles y creés que de verdad tenés un halo por estudiar ahí, dejame disfrutar de la vida. Con un libro al lado, como siempre. Porque aunque no lo creas, la tabla periódica no tiene todas las respuestas.

Escrito en caliente. Muy en caliente.

7.4.10

Jaque

Este es un post de niñas y no sigue la línea acostumbrada de Corre Florci. Está en ustedes continuar leyendo.

Cuando era chica mis primos quisieron enseñarme a jugar al ajedrez. "Te hace pensar, es estrategia pura, sólo tenés que anticiparte a lo que hagan los demás". Jamás pude hacerlo. Soy un ente racional, pero me resisto a andar por la vida disectando las acciones de la gente. No me gusta calcular exactamente el peso que tendrán mis palabras en mi futuro, aunque la mayoría de las veces sé que no va a ser para bien. No sé si es pura conciencia del momento, o bien que soy una inconsciente. El caso es que la futurología del accionar humano siempre me fue totalmente innecesaria.
Hasta hace poco. Exactamente dos semanas.
Necesito recuperar a la brevedad casi 20 años de despreocupación al respecto, si quiero que mi compañero de laboratorio me mire como yo lo miro a él.

24.3.10

Mea culpa

Jamás debí mostrar este blog a nadie que me conociera la cara. Ahora me da vergüenza escribir.

10.3.10

Odisea vía fono

Florci: Hola. ¿Está Fulanita?
Joven Imberbe y Caído del Catre: No
Florci: Ah, ¿y a qué hora vuelve?
Joven Imberbe y Caído del Catre: No sé.
Florci: ...
Joven Imberbe y Caído del Catre: En un rato.
Florci: Ok. ¿De cuánto es el rato?
Joven Imberbe y Caído del Catre: Ehmm...
Florci: ¿Media hora, más o menos?
Joven Imberbe y Caído del Catre: Ehmm, sí. Llamá en media hora.

No pretendo certezas absolutas, pero por lo menos un poco de firmeza. Decime "No, no tengo la más puta idea de a qué hora llega Fulanita, así que mejor llamala mañana a las XXX, que seguro la encontrás". Porque para darme la cantidad de información que me diste no hace falta ser una luminaria, una ameba lo hace mejor que vos. Y si no podés contestar a mis preguntas, cedele tu turno a la fría máquina contestadora, que por lo menos me da la seguridad de que el mensaje llegará a destino.

No debería enojarme. La última vez que hablé con este ser extraído de la laguna de la ignorancia me pasó lo mismo.
No hay caso. Me saca.

6.2.10

¡Ilustradme, os lo ruego!

Hay fenómenos inexplicables: de dónde provienen los misteriosos virus que atacan permanentemente a mi pc, el índice de inflación, dónde va la gente cuando llueve (ah, no, eso no)... y los que atienden las barras de boliches un sábado a la noche. Aclaro. No es que piense que vienen de otro planeta o que tienen poderes especiales. Simplemente no los entiendo.
El cerebro de un ser humano promedio funcionaría más o menos así: "uh, lunes, qué bajón, empieza la semana... Martes, bueno, mejorando... Miércoles, mitad de semana... Jueves, vamos pibe que ya llega... ¡¡Viernes carajo!! Joda, descontrol, alcohol, etc., etc." Por si el ejemplo no ilustra del todo bien mi punto, el ser humano pasa el tiempo (la vida, en realidad) esperando el fin de semana, su oportunidad para distenderse, socializar, alcoholizarse y, los más afortunados, establecer contactos pasajeros con el sexo opuesto.
Ahora bien, los de las barras funcionarían totalmente al revés. Su viernes sería el lunes del resto de los mortales comunes, y su lunes el viernes, suponiendo que trabajaran solamente el fin de semana. Hasta ahí el razonamiento me cierra. El problema me surge cuando pienso en cómo hacen para salir. ¿Qué días salen? Porque la joda los lunes no es de lo mejor (¿o me estoy perdiendo de algo?), y además, ¿cómo hacen para salir con alguien que tenga horarios de mortal común? ¿Salen? Tal vez me estoy estresando y devanando los sesos sin ninguna razón, tal vez solucionan la cuestión no saliendo y ya...
En fin, suficiente divague por ahora. Me retiro con la conciencia tranquila (?)

9.12.09

Inventos que revolucionaron el mundo

2000: No existían los reproductores de mp3 (al menos en el país)
1980: No existían las computadoras
1950: No existía el flower power
1930: No existía la tele
1850: No existía la radio
1700: No existía la máquina de vapor
1450: No existía América para el lado oriental del planeta
10 d.C: No existían los molinos

"¿Y a mí qué me importa?", se estarán preguntando. Claro que les importa. Pueden imaginar su vida sin flower power, pero dudo que puedan sobrevivir sin tele, y mucho menos sin música. Lo de América calculo que les importará muy poco y lo de los molinos menos. Hasta ahí estamos igual... hasta hoy.
Por razones que no vienen al caso, en mi casa se popularizaron los menjunjes de semillas. Gracias a la tecnología disponible, ya vienen molidas, o sea que lo único que tengo que hacer es mezclarlas en el taper, seguir mirando tele y sentirme feliz de vivir en un mundo tan evolucionado. Pero (no les estaría contando esto si no hubiera un pero) el otro día no había de las que vienen partidas, por lo que mi señora madre no tuvo mejor idea que comprarlas enteras, "total después las podés moler". Léase, Florci debe ponerse a partir semillitas, como si no tuviera suficiente actividad con mirar el techo y filosofar sobre las cosas importantes de la vida.
En fin, cuestión que ahora he retrocedido unos veinte siglos y estoy como los infelices que no tenían molinos, destruyendo semillas con un mortero mientras invento un nuevo idioma que pueda contener todas las puteadas que se me ocurren (me pongo especialmente creativa durante el proceso de molienda). Lo más divertido (para mí, que no voy a comer eso) es que dicho mortero fue usado anteriormente para preparar... pinturas. Experiencia lisérgica en puerta. Ya les contaré.