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12.12.12

Smart phones, dumb users

Estaba un día, en uno de mis (no tan) frecuentes divagares por la webósfera, escuchando canciones que por pudor no tengo en mi reproductor, cuando en la página de videos más concurrida de la internés salta (literalmente, pues es pop-up, que como ustedes saben, mis distinguidos y cultos lectores, es algo así como "saltar", "emerger sorpresivamente", o algún sinónimo adecuado) una publicidad de una conocida cadena de electrodomésticos. Muy adorable, por cierto. La publicidad, no la cadena.
En fin, estaba mi ser disfrutando de esas imágenes bucólicas, estilo alpino-decadente-paz y amor, cuando irrumpió la voz del narrador. Muy masculina, por cierto. El hombre de cuya garganta salían tan melodiosos sonidos me informó de la existencia de unos seres de cuya existencia no estaba informada, que aparentemente responderían al nombre de "rústicos". Estos seres en cuestión renegaban de cualquier adelanto tecnológico, viviendo en una especie de comunidad hippie con chiches electrónicos que dejaron de ser chiches en los años 70, para pasar a ser más bien objetos de interés museológico que podrían encontrarse en la casa de nuestras abuelas. El locutor de voz aterciopelada procedía a enumerar las "virtudes" de semejante colectivo, en un tono mordaz muy interesante, para luego finalizar con un llamado a la iluminación: si querés dejar de ser rústico, andá a la citada cadena de electrodomésticos, que tenés todos los chiches de esta época, y vas a ser así como super moderno y cool, y vas a estar en la cresta de la ola. O mejor aún, vas a ser la ola.
Hasta aquí, el escenario. Estoy perfectamente de acuerdo con las intenciones de venta que subyacen en el anuncio, pero me pregunto, ¿hasta qué punto la vida "rústica", entendiendo por tal al concepto plasmado en el anuncio, tiene tantas desventajas? Vamos, que según como lo pintan, el índice de ansiedad en ese San Marcos Sierra publicitario es realmente bajo. La gente espera tranquila, no tiene manías controladoras, se vale de sí misma para el levante y no necesita hurgar en el feisbuc... No sé, no veo mal el paisaje, a menos que seas psicólogo, o psiquiatra. No parecen necesitarlos ahí.
Aquí es donde entra el remanido argumento de "sí, y escribís esto desde una netbook, mientras escuchás música." ¿Contradicción? Nunca dije ser rústica. Pero una vez que decidís no ser rústico, ¿de verdad es necesario disponer de una cantidad obscena de aplicaciones que te organicen la vida? Literalmente, las hay para todo, pero vamos hombre, que tampoco es tan difícil pararte frente a la heladera y sacar de la galera una cena. Está bien, no será una comida de tres manteles, pero para mis gustos sencillos de entre semana, sobra. O realmente, no me hace falta que un teléfono inteligente me diga cuántas calorías quemo por ir caminando las siete cuadras que me separan de la estación de tren. O como combinar mi remera naranja furioso con un pantalón acorde. OK, tampoco tengo tanta ropa, pero dale, un poco de esfuerzo propio es lo que se pide. Porque el día que colapse el sistema, no quiero sentirme alienada.
Porque quiero sentir que tengo el control de una mínima parte de mi vida.
Porque poder decidir qué comer, cómo entrenarme y qué ponerme dependa exclusivamente de mí.
Porque no quiero que mi teléfono sea más inteligente que yo.

Aquí, la publicidad.

1.5.12

Hachepé

Había una vez una impresora multifunción, que vivía muy feliz en un estante arriba de mi computadora. Mi impresora (porque de ella se trata) estaba adornada por las más bellas y loables virtudes: amable, puntual, trabajadora, siempre dispuesta a cumplir con mis más nimios caprichos a cambio de su ración quincenal de tinta original.
Nuestra relación se vio inalterada por años, correteando por el verde prado del mutuo aprecio y entendimiento. Hasta que un día, él llegó. El lobo feroz, el hechicero malvado, el maligno espíritu, la definición de malevolencia encarnada en la persona de mi madre quien, cegada por los brillantes espejuelos de los ardides publicitarios, tomó la decisión que precipitaría el final.
Mi impresora y yo éramos inseparables. Hasta ese malhadado día que, bajo los influjos de quién sabe qué encantamiento, la conduje al cadalso. En esa caja, en el colectivo, yendo a que le colocaran el sistema de tinta continuo, estoy segura de que intentó advertirme, o quizás despedirse de mí. Nunca podré ya saberlo. Cuando volvió, una parte de ella habìa muerto. Sus contactos ya no respondían de la misma manera, sus impresiones ya no eran tan claras y diáfanas como el sol de mediodía. Sangre negra brotaba de sus entrañas, dejando un reguero en el estante y tiñendo mis manos, que afanosamente intentaban contener el desastre, armadas con paños y alcohol. El sistema de tinta continuo fue demasiado para mi pobre multifunción.
Cuando evidentemente todos mis esfuerzos fueron vanos, agaché la cabeza e hice un minuto de silencio, recordando tiempos mejores. El forense dictaminó muerte por inundación de cartuchos, con posterior cortocircuito en contactos. Arrastrando mi dolor, agarré una bolsita plástica de supermercado, me encaminé con paso cansino hacia el contenedor de residuos electrónicos, le di mi último pésame y la arrojé al foso.

29.2.12

To the people who spam

Dear Sir or Madam,

My name is Florci, and I am the human in charge of this webpage. I am writing to complain about the comments you left on certain entries, which I personally find irrelevant and out of subject.
I do read the remarks other readers make about every post, though I rarely answer them; and I am aware of the fact that some people just drop by, read something and leave quietly, either because they are not interested, or they just do not feel like saying anything about it. But regarding your observations, I cannot quite figure out what their aim is. Seriously, have you actually read the entry before writing nonsense about it?
Remember, there is no pride in spamming.

    Yours faithfully
Florci

Realmente, carajo. ¿A quién le importa que estuviste acá? Si querés decir algo, decilo. Si te sentís con ganas de sugerir alguna cosa, sé libre para expresarlo. Si no querés decir nada, quedate callado. Acá respetamos a todos, y no vamos a andar jugando a los trolls por el ciberespacio. Pero de ahí a decir que un post de una sola línea, con una fotito, es un "informative article", creo que hay un terrible salto. Dale, así, entre amigos, no tiene sentido que llenes espacios ajenos con tus comentarios irrelevantes. Y si no tenés un programita que comenta automáticamente, y encima te tomás el trabajo de escribir esas cosas poco importantes una y mil veces en los mil y un blogs que visitás, realmente, estás al oven.

21.2.09

Download now


"Bobby Brown", Frank Zappa

Bajando música (pirateándola o "recuperando las canciones que perdí cuando se me quemó el mp3") me di cuenta de una cosa muy curiosa: la gente usa "torrentear" como verbo, pero no existen sus equivalentes "aresear" o "soulseekear". Es relativamente común escuchar gente decir "me torrentié (o como se escriba) una película", pero nadie se "emulea" el último estreno.
Y otra cosa, la gente que "torrentea" siempre lo hace con películas, nunca con música. Raro, raro...
Y yo que estoy al pedo, me fijo en estas cosas... Y las escribo...

La canción va de regalo. Sólo por si quieren saber, todavía no he llegado a bajarme ni la mitad de canciones que tenía cuando se quemó, y encima no he podido comprarme uno nuevo.

14.2.09

PC vs. Florci - Round 1541911564917

Ya volvió mi cerebro de vacaciones y en exclusiva responde sus interrogantes antes de seguir con la programación habitual. ¿Qué si la pasé bien? Por supuesto. ¿Me he bronceado? Jamás. El único cambio de color que experimente es que me saqué eso negro de abajo de los ojos que muchos piensan que son tatuajes. Eran ojeras.
No más preguntas.
Ahora sí. Continuemos con esta fantochada que llamamos blog.
La tecnología me odia. Eso ya lo he dejado claro, pero estas vacaciones decidió ponerse violenta. Unos dos días antes de partir, mi mp3 made in china decidió que yo lo trataba mal y explotó. Literalmente, hizo un ruido del estilo "puf" y unas preciosas chispitas amarillas. Fantástico, no puedo escuchar música y la mayoría de las canciones no las tenía grabadas. Pero siempre se sale de los problemas, y la solución vino de la mano del torrent.
Claro, a mí me había meado un zorrino. No podía salir nada bien. Ese mismo día, mi pc también decidió que yo la trataba mal, y se pescó un tremendo virus que andaba dando vueltas. El monitor mostraba unas rayas raras negras y blancas y la cpu hacía un ruido que bien lo podrían haber usado de banda de sonido en El exorcista. Llamado de urgencia al service y un mes en terapia intensiva. Todo el disco rígido limpito, y yo sin back up.
Ahora estoy festejando el feliz regreso de mi pc vacía y haciendo duelo por mi chinese mp3.

Moraleja: Es mentira que los nuevos comienzos siempre son buenos. Si son forzosos son una mierda
Moraleja 2: No le compres tecnología a los chinos... Aunque las de marca también las hacen ahí... Hacé lo que quieras y que sea lo que Shiva quiera... Mierda que es malhumorado este Shiva, nunca quiere nada.
Este es Shiva. Miren cómo baila y se caga de risa.

3.1.09

El infierno está... tecnológico esta noche

Reproductores de mp3. Aparatejos infernales, destinados a complicarte la existencia. Y además, como todas las otras cosas catalogadas como "satánicas", no podés vivir sin él. O sí, pero tenés síndrome de abstinencia. Es que simplemente tiene tantas, pero tantas partes que es posible que se rompan/pierdan/dejen de funcionar, lo que lo convierte en un objeto odioso (como mínimo).
El cable usb siempre desaparece, pero es particularmente invisible cuando a tu reproductor le quedan 0,0000001 líneas de batería y tenés por delante un día muy largo.
También desaparecen los cargadores. O se rompen y justo se te había vencido la garantía. En el mejor de los casos. Porque puede pasarte que tu adminículo lo hayas comprado en un lugar poco respetable (somos muchos, relax), por lo que ese vocablo no existirá en el registro de los vendedores. Lo más probable es que ni siquiera los encuentres donde los dejaste. A los vendedores.
Y los auriculares. Eso es otra cosa. Se te va a romper siempre el del mismo lado. Y nunca, pero nunca, te van a durar más de seis meses. También es mentira que si te comprás unos más caros durarán más. Es todo una maniobra de los fabricantes. Y hay más. En realidad, esas cosas son anzuelos high-tech para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Dama promedio, tu cartera es un quilombo, por lo que en el acto de sacar tu reproductor, dichos anzuelos arrastrarán a su paso casi cualquier cosa: lápices sueltos, papeles viejos y una larguísima lista de etcéteras que toda cartera femenina debe contener. En cuanto a ti, caballero, tus bolsillos son un asco, y tus auriculares te dejarán en evidencia, esparciendo boletos viejos, monedas de cinco centavos y otras cosas por ahí; y acusándote silenciosa pero efectivamente de sucio.
Esto se suma a lo que dijimos anteriormente, que nunca reproducen lo que de verdad querés escuchar. Esta situación se desarrolla: de una ligera molestia (que ocurre cuando tenés unas... 25 canciones), pasa a ser un engorro (de 25 a 50 canciones) y de allí a una cólera asesina (más de 50 canciones).
Pero si no lo uso me agarra la abstinencia...

25.10.08

Verdades indudables IV

La función random de cualquier reproductor de música nunca reproduce las canciones que de verdad querés escuchar.