Y además estoy contenta.
22.2.12
Y sí
En algún momento era obvio que íbamos a subir algo nerd, así que no pongan esa cara de sorprendidos, cierren esas bocas y denle play al video de más abajo
13.2.12
Fue primicia
Diálogo entre Florci y Fémina Fanática de TV Basura (léase programas de entretenimiento barato donde rige la igualdad "contenido = culo", y diversos programas parásitos de los mismos, así como también oyente de éxitos efímeros disponibles en canales de cable de música latina. Abréviese FFTVB).
FFTVB (escuchando la canción "I will always love you", que sonaba en la tele) : ¡Qué buen tema! (o expresión similar)
F: Sí, sí, un temazo. Lástima que se murió.
FFTVB: ¿Quién se murió?
F: Whitney Houston
FFTVB: (enfáticamente) ¿Y a ésa quien la conoce?
(Florci hace mutis por el foro)
FFTVB (escuchando la canción "I will always love you", que sonaba en la tele) : ¡Qué buen tema! (o expresión similar)
F: Sí, sí, un temazo. Lástima que se murió.
FFTVB: ¿Quién se murió?
F: Whitney Houston
FFTVB: (enfáticamente) ¿Y a ésa quien la conoce?
(Florci hace mutis por el foro)
10.2.12
De por qué este blog cada vez está más pedorro, y propósito de enmienda
Mi madre solía decirme, en esos mis momentos de depresión por el mundo en general y por ciertas personas en particular, que me tranquilizara, que la vida se iba a encargar, que en algún momento iba a saber apreciar mi estoicismo. A esa altura del partido, me reía para no llorar, porque sentía que estaba quemando los últimos cartuchos, mientras pensaba que esa sensación de justicia que a otros parecía llegarles muy fácilmente (y sobre todo, muy rápido) nunca iba a ser para mí.
Ahora, luego de enterarme de que los imbéciles que hicieron mi secundario imposible han fracasado uno tras otro en sus vidas, quedando como esponjas sin seso en un limbo de adolescencia ya perdida; que la inocente niña que se dedicó a pegarme y robarme mis juguetes cuando yo era una aún más inocente niña, está a un paso del neuropsiquiátrico; que la pendeja (porque el apelativo de mujer le queda grande) que quiso meter púa entre mis seres queridos, diciendo estupideces sobre lo que yo hacía o dejaba de hacer, se estrella cada vez que lo intenta... Me siento Atila, para qué negarlo. Y como calculo que él no andaba mariconeando por la vida, siento que yo tampoco debería hacerlo. Y como mariconear y quejarse es la quintaesencia de este espacio en la red, últimamente me estuve llamando a silencio, para que Atila no se enoje.
Pero como me encanta quejarme, voy a destinar algunos momentos del día a hacerlo. Y a publicar mis quejas, a ver si allí afuera hay alguien que se ría de mí.
Ahora, luego de enterarme de que los imbéciles que hicieron mi secundario imposible han fracasado uno tras otro en sus vidas, quedando como esponjas sin seso en un limbo de adolescencia ya perdida; que la inocente niña que se dedicó a pegarme y robarme mis juguetes cuando yo era una aún más inocente niña, está a un paso del neuropsiquiátrico; que la pendeja (porque el apelativo de mujer le queda grande) que quiso meter púa entre mis seres queridos, diciendo estupideces sobre lo que yo hacía o dejaba de hacer, se estrella cada vez que lo intenta... Me siento Atila, para qué negarlo. Y como calculo que él no andaba mariconeando por la vida, siento que yo tampoco debería hacerlo. Y como mariconear y quejarse es la quintaesencia de este espacio en la red, últimamente me estuve llamando a silencio, para que Atila no se enoje.
Pero como me encanta quejarme, voy a destinar algunos momentos del día a hacerlo. Y a publicar mis quejas, a ver si allí afuera hay alguien que se ría de mí.
13.12.11
Arrugadas de la vieja escuela
Hace unos años (dos), a causa de mis nervios incontrolables, decidí empezar yoga. Busqué un lugar cercano a mi casa, averigüé los horarios, me inscribí y empecé. Voy a clases por la mañana, así que el alumnado está compuesto principalmente por señoras mayores, ya jubiladas, amas de casa o con empleos ocasionales. Viejas, que les dicen.
Las primeras clases me limitaba a aburrirme como una ostra (supongo, pues no recuerdo haber sido ostra en algún momento de mi vida, pero todos lo dicen, así que ¿por qué yo no?) mientras estiraba músculos que no sabía que existían. Mi cabeza estaba en otra parte, no en la clase, porque, como ya dije, la clase es a la mañana. A esa hora, aunque esté en pleno uso de mis capacidades motoras, los obreros que trabajan en la fábrica de mi cerebro todavía no entraron a trabajar. Imposible captar algo de lo que sucedía a mi alrededor. Mi estado de somnolencia me protegía de cualquier estímulo exterior.
Hasta ese día. Ese glorioso día, aparentemente había dormido más, o tenía más energías, o simplemente se alinearon los planetas. Ese día estuve despierta durante toda la clase y pude escuchar las cosas que mis viejas compañeras decían. Y sorprenderme, y divertirme, y reírme a carcajadas para mis adentros, porque están más chapadas a la antigua de lo que yo creía.
Por eso, es este irreverente, irrespetuoso e inconstante pasquín, inauguramos este nuevo espacio, dedicado a ellas, "las viejas de yoga", como les digo en la intimidad de mi hogar. Porque lo que dicen en esas clases merece ser atesorado. Porque desenterraron mi vocación de agitar el avispero. Este es mi pequeño homenaje a ellas, que me hicieron recordar que en algún momento fui ácida.
Stay tuned for more old-school yogins
Las primeras clases me limitaba a aburrirme como una ostra (supongo, pues no recuerdo haber sido ostra en algún momento de mi vida, pero todos lo dicen, así que ¿por qué yo no?) mientras estiraba músculos que no sabía que existían. Mi cabeza estaba en otra parte, no en la clase, porque, como ya dije, la clase es a la mañana. A esa hora, aunque esté en pleno uso de mis capacidades motoras, los obreros que trabajan en la fábrica de mi cerebro todavía no entraron a trabajar. Imposible captar algo de lo que sucedía a mi alrededor. Mi estado de somnolencia me protegía de cualquier estímulo exterior.
Hasta ese día. Ese glorioso día, aparentemente había dormido más, o tenía más energías, o simplemente se alinearon los planetas. Ese día estuve despierta durante toda la clase y pude escuchar las cosas que mis viejas compañeras decían. Y sorprenderme, y divertirme, y reírme a carcajadas para mis adentros, porque están más chapadas a la antigua de lo que yo creía.
Por eso, es este irreverente, irrespetuoso e inconstante pasquín, inauguramos este nuevo espacio, dedicado a ellas, "las viejas de yoga", como les digo en la intimidad de mi hogar. Porque lo que dicen en esas clases merece ser atesorado. Porque desenterraron mi vocación de agitar el avispero. Este es mi pequeño homenaje a ellas, que me hicieron recordar que en algún momento fui ácida.
Stay tuned for more old-school yogins
10.11.11
Verdades indudables XXVI
Si existen dos versiones de una canción, considerarás superior a aquella que hayas escuchado primero.
6.11.11
A falta de Fender
Hoy es domingo. Lejos de estar disfrutando de momentos placenteros con familiares, amigos, novio o mascota, estoy estudiando a mil. ¿Deprimida? Jamás.
Nada mejor que estar en la tranquilidad de mi hogar, tomarse un recreo de la química orgánica, poner clásicas baladas rockeras en youtube (¿dónde quedó la Florci que escucha punk?), y jugar a hacer air guitar y cantar a los gritos, simulando expresiones faciales de los artistas.
Hagan llegar mis felicitaciones sinceras al creador de la air guitar, que desinteresadamente nos proveyó a los mortales con una manera tan sencilla de entretenernos (y quedar como unos ridículos).
Nada mejor que estar en la tranquilidad de mi hogar, tomarse un recreo de la química orgánica, poner clásicas baladas rockeras en youtube (¿dónde quedó la Florci que escucha punk?), y jugar a hacer air guitar y cantar a los gritos, simulando expresiones faciales de los artistas.
Hagan llegar mis felicitaciones sinceras al creador de la air guitar, que desinteresadamente nos proveyó a los mortales con una manera tan sencilla de entretenernos (y quedar como unos ridículos).
Bon Jovi en "Livin' on a prayer" tiene cara de nena pequeña
28.10.11
En la era del amor líquido, yo tengo un amigo por correspondencia
Correo electrónico, en realidad. Yo practico mi inglés con él, y él practica su español conmigo. Nuestros mails esporádicos rompen con todo protocolo epistolar existente. Nos llevamos puestas unas cuantas reglas gramaticales en el camino. Obviamos encabezado, despedida, saludo y firma. Tenemos faltas de ortografía. Abreviamos palabras. Hablamos informalmente. Hablamos, literalmente, porque nuestros intercambios podrían ser la transcripción de una charla de café entre dos viejos conocidos.
Para aquellos que dicen que ya nada es genuino, yo me escribo una vez a la semana con un chico que conocí hace tres años acarreando una tabla de surf en pleno desierto.
Para aquellos que dicen que ya nada es genuino, yo me escribo una vez a la semana con un chico que conocí hace tres años acarreando una tabla de surf en pleno desierto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)